Viajando Sin Papel Higiénico

VIAJE A AUSTRALIA – MIS NEGOCIOS ILICITOS

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jeje, hoy me preguntaron sobre como conseguir trabajo al viajar, y me acorde de mis negocios ilícitos en mi viaje a Australia, durante mi época de estudiante, como alimaña nocturna… 🙂

Resulta que en Australia existe una norma que no permite vender licor después de las doce de la noche, así que a los festejantes y fiesteros, después de esta hora les queda imposible encontrar una sola gotita de tan preciado líquido. Viendo, con malicia paisa el asunto, en una de esas largas noches de insomnio, se me iluminó el bombillo. Habiendo conocido ya la marcada tendencia alcohólica de los australianos, y lo traviesos que son los estudiantes, ¿por qué no venderles licorcito, las veinticuatro horas del día y a domicilio?A21Al otro día ya tenía todo montado. Había comprado varias botellas de ron, vodka y whiskey, y las tenía ahí, en la casa, para su rápido despacho, y como yo estaba ubicado en un lugar estratégico de la ciudad, me quedaba fácil transportarlas a cualquier sitio. Inclusive había sacado tarjetas personales que repartía con gran cautela y misterio a mis amigos, porque de todas formas lo que hacía era ilegal, un delito evidente que era preciso esconder, pero alguien tenía que hacer tan beneficiosa actividad, ¿verdad?f89

El licor lo vendía a muy altos precios durante mi viaje a Australia, y además cobraba el domicilio. Una botella de ron que normalmente encontraba en una licorera a $30 dólares, la podía estar vendiendo yo por $60 o más. A veces me llamaban y me pedían descuentos, pero la gente ya enrumbada no es buena negociando y siempre terminaba ganando yo: ni un centavo rebajaba. La ley de la rumba dice que no importa lo que cueste el licor, la fiesta debe continuar y como yo era su única opción, su tabla de salvación, terminaban pelando los dolarillos… Y es que yo tenía el monopolio, manejaba las rutas, ¡dirigía la mafia del alcohol!

Durante unos dos meses estuve en esas, saliendo poco y durmiendo con el celular a la mano, debajo de mi almohada. Fueron tiempos difíciles, duros, porque me llamaban a las dos o tres o cuatro de la mañana y me tocaba levantarme, casi dormido, a pedalear y entregar los domicilios.

Muchas noches y madrugadas eran heladas y ahí rodaba yo en mi bicicleta, todo enlagañado, buscando direcciones para llevarles felicidad a los fiesteros nocturnos, muchas veces a sitios lejanos, y otras veces a lugares donde me recibían bien, en medio de tremendos rumbones, y hasta me invitaban a pasar. Pero no, yo estaba era trabajando y una vez entregado el domicilio, salía como una bala para la casa, a intentar aprovechar las últimas horas de sueño.

B7 (1)A decirles verdad, alcancé a ahorrar muy buena platica durante todo mi viaje a Australia, bastante bien me fue con eso, pero físicamente estaba rendido. El ritmo de todos los días con el estudio y las noches de mal dormir me tenía medio muerto. Así pasaron largos días, pero mi destino ya estaba escrito… Una fría mañana de octubre me llamaron para hacer un domicilio y todo indicaba que esa sería una noche normal de trabajo, como todas las anteriores; pero no, esta jornada me tenía una sorpresita.

El teléfono había sonado a las cuatro de la mañana y la voz al otro lado me encargó seis botellas de ron y una de vodka. Yo estaba feliz, porque era un pedido muy grande, de manera que cogí mi bicicleta, me encapuché y salí de casa. Pedaleé rápidamente, pues quería regresar pronto para poder dormir un poco más antes del amanecer y así alcancé una buena velocidad.

p11De repente, no sé de dónde, salió a plena vía un kanguro pequeñito, al cual traté de esquivar, pero ya era muy tarde, pues la velocidad que llevaba y la oscuridad no me permitieron evadirlo y nos estrellamos. Muy lindo y todo, pero por culpa de él yo iba por los aires, elevado como cinco metros, camino a estrellarme contra el piso. Vi en cámara lenta cómo se fueron quebrando una a una todas las botellas y luego sentí el agudo dolor del impacto que mi rodilla derecha tuvo contra el pavimento, y que me dejó en shock.

No podía moverme, mis piernas sangraban y estaba asustado, pues era tarde y estaba completamente solo, ni una sola alma se veía en la calle. El celular repicaba insistentemente, y yo seguía allí, tirado, sin alientos para contestarle a los que seguro eran mis clientes enojados y enloquecidos, esperando por sus drogas líquidas…

PD: Este articulo de mi viaje a Australia fue sacado de mi libro VIAJANDO SIN PAPEL HIGIÉNICO. Adquiere hoy mismo tu copia en digital por solo $19 dólares y te la enviaré con un documento en PDF con mis mejores consejos de viaje resumidos y los links a las páginas que yo uso para viajar (que vendía antes por $29 dólares pero que ahora te enviaré gratis).

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Felices viajes,

Daniel Tirado

Les mando un fuerte abrazo, gracias por ser parte de esta comunidad de viajeros y compartir mis artículos con sus amigos… :)

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Daniel Tirado

Surfista, escalador, actor, blogger, Youtuber de viajes y escritor del libro Viajando Sin Papel Higienico. SUSCRIBETE A MI CANAL: http://goo.gl/JPueZ

  • Juan

    Con esa forma de escribir, sinceramente no se cómo publicó un libro.